jueves, 2 de abril de 2015

De vuelta

He tardado un día entero en poder entrar al blog. 
Año y medio es suficiente para olvidar con qué correo accedías y qué contraseña tenías.

jueves, 3 de octubre de 2013

Vale

Admites ante esa persona que la cagaste por miedo y como si dijeras misa. Tus palabras ahora no valen prácticamente nada. Ya heriste a alguien una vez. ¿Lo volverías a hacer si...? Nunca lo sabrás porque esa oportunidad tan deseada por ti no va a llegar, al menos en un corto plazo de tiempo. Pero ahí estarás tú, aunque no sepas a ciencia cierta si ese momento, esa oportunidad llegará algún día. Puede que sí, o puede que no. Hay palabras, frases que se quedan en un cabeza. No dejas de repetirte que vale, que vale, que ya vale, que quieres que se calle, que quieres callarte para siempre, que quieres que se calle para siempre... Pero no, realmente no quieres callarte ni que se calle para siempre. Si esto pasara no podrías seguir ni con tu vida. Tu vida es esa persona, o como esa persona dice al menos, fue tu vida. Tu vida es pasado, presente y futuro. Nunca has querido tanto que tu pasado fuera tu presente y tu futuro.
Tienes que despertar de todo esto, pero sabes que no puedes y que no podrás. Sabes que no te vas a perdonar nunca, que lo hiciste mal con una persona y lo volviste a hacer mal con la persona de tu vida. Esa persona de tu vida pasada y que está vagamente en tu vida presente y que no sabes si estará en la futura.

Consejo.

Si echas a alguien de menos, cállate y no se lo digas.
Será mejor para todos.

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Empezar la noche llorando y terminarla sonriendo.
Si tan sólo su palabra me ilumina... 

jueves, 29 de agosto de 2013

¡Ag!

Sólo llevo cuatro días así y no aguanto más. No dejo de darle vueltas a la cabeza y el resultado de mis pensamientos es que lo hago todo mal: pienso qué es lo que quiero y qué es lo que me gustaría hacer, y hago todo lo contrario porque soy así de genial. Al tiempo me doy cuenta de que no puedo aguantar más esa situación que en realidad no buscaba, aunque la haya disfrutado, y mando todo a la mierda. 
Así soy, 
y he sido, 
y espero no ser en un futuro.  

domingo, 25 de agosto de 2013

Fin

Dejo de engañarme a mí misma y a los demás. 

viernes, 14 de junio de 2013

Adiós y hasta siempre

 Hoy llora un poco el cielo. Sabe que me gusta tener la facultad a cinco minutos de mi casa, que me gusta descorrer las cortinas por la mañana y ver árboles y árboles verdes. Sabe que echaré muchísimo de menos la playa. Que echaré de menos andar por las calles de mi barrio como si estuviese andando por las calles de un pueblo, que echaré de menos ver la cantidad de estrellas que se ven desde aquí, y lo cerca que se ve la Osa Mayor. Hoy llora porque sabe que hasta esta lluvia interminable me agrada, que aquí los días de sol me han gustado más que nunca.

 Echaré de menos esa ventana que hay volviendo a mi casa desde la playa en la que siempre había un gato y un día descubrí que junto al gato había una maceta con violetas. Echaré de menos las tardes de playa en las que se para el tiempo de camino junto al mar.

 Llora porque sabe que me irrita despertar de madrugada gracias al diluvio universal de todos los meses y que ya no volveré a irritarme por eso, porque sabe que es muy especial para mí entrar en esta casa y sentir que es mi casa, que no echaré de menos ver atardecer a las cuatro de la tarde en invierno, pero sí amanecer a las cuatro de la madrugada en verano.

 Llora porque sabe cuánto me gusta el mar y lo mucho que lo voy a echar de menos. El mar azul marino, el mar gris, el mar azul brillante. La marea baja que deja al descubierto hasta un kilómetro de tierra, la marea alta que hace deslumbrar esta bahía.
Un buen profesor dijo una vez a una clase de futuros filólogos que los de tierra adentro tenemos cierta predilección por el mar. Conmigo eso no falla: el mar me transmite tanta paz. Sentir el agua congelada en los pies a la vez que estos se hunden en la arena mientras una viento frío te empuja es una de las mejores sensaciones que he tenido nunca. 


 Esa insoportable soledad en momentos determinados movida por la distancia de todo lo que quiero, de todos a los que quiero que me ha perseguido durante meses se desvanece cada día más, y me da pena, mucha pena. Echaré de menos esto y el cielo llora, como yo por dentro.  

domingo, 28 de abril de 2013

Disappointment

      El cuarto en el que prácticamente vivía era oscuro, pero esa noche estaba más oscuro que nunca. Los graznidos de los cuervos sonaban en su cabeza la noche en que él la decepcionó para siempre.

martes, 23 de abril de 2013

S i l i g

     Nuestro momento pasó así que adiós y hasta nunca.

lunes, 22 de abril de 2013

*

     Fuera, al otro lado de la ventana, llovía. Él miraba hacia la calle sin mirar nada. Sentía como si esa lluvia estuviera dentro, en su habitación, como si estuviera calado hasta los huesos. Miró el reloj de la mesita de noche, ¿cuánto tiempo llevaba esperándola? Recordó un tiempo atrás cuando todavía no la conocía y la esperaba, la esperaba siempre, sin descanso... Como en ese mismo instante: siempre, sin descanso.

domingo, 14 de abril de 2013

De la primavera española a la primavera galesa

     Qué tristeza me da pensar en que ayer iba andando por las calles de mi Zaragoza en manga corta, sudando y esquivando a la gente, y hoy al entrar con el autobús en Cardiff no había ni un alma por la calle. Una calle congelada.  

domingo, 10 de marzo de 2013

1999

Ayer recordé que en 1999, cuando tenía siete años, trajeron a mi casa un gato. El gato no salió de mi casa nunca más. Era tan bonito, tan chiquitín, tan gracioso, tan cariñoso, tan juguetón... Le escribí una poesía.

Hace un par de años descubrí que toda mi infancia fue una mentira. Encontré la poesía de mi gato y me horroricé al verla. Cuando tenía siete años todo el mundo me decía que lo que escribía estaba muy bien. Claro, muy bien para una niña de entre cinco y diez años (qué feliz era aquella niña que se veía escritora), pero no estaba bien, no estaba nada bien.


Con siete años no tenía ni idea y, sin embargo, tenía más idea que ahora.


domingo, 3 de marzo de 2013

...

     No puedo. Las noches me superan. 
     Ha salido el sol después de dos semanas. La ciudad es bonita hasta con el cielo gris que tiene casi siempre, pero el sol le da un toque de frescura, sobre todo por la mañana. Tranquilidad en Brynmill, mucha tranquilidad. A los únicos que se les oye: unos obreros que están arreglando un tejado. Los gatos se pasean a sus anchas como en los pueblos. Esto es como un pueblo, siempre lo digo. Los árboles y la pradera de Singleton park brillan. Es un brillo especial, un brillo que te hace brillar a ti también. 
     Lo malo del invierno, aunque se aproxime la primavera, es que anochece pronto. Y lo que la noche se lleva es el sol, el calor y mi alegría. 
     Necesito que alguien me haga reír de verdad. Incluso que me abracen. Un abrazo infinito. 
     Lo único bueno de las noches son las estrellas, pero desde esta habitación no se ven. Al menos desde enero. Así no puedo con las noches. 

martes, 26 de febrero de 2013

Mal

    Mal. Me encuentro muy mal. Fatal. La pierna me está matando. El dolor de cabeza no se va desde hace días. Siento tal presión en el pecho que me duele hasta el corazón. A todos estos dolores físicos tenemos que añadir la profunda tristeza que me invade desde el cuatro de enero. Casi dos meses así, y los que quedan.

martes, 19 de febrero de 2013

Quería dejar la mente en blanco

     Escribir con la punta de los dedos. Delicadamente; como cuando coges a un bebé por primera vez en brazos, como cuando andas sobre los charcos o la hierba mojada sin querer mojarte... Delicado como una caricia, como un pequeño escalofrío cuando estás escuchando algo que realmente te emociona, algo que te gustaría que inspirase, pero solo emociona. Me emociona apagar la luz y dejar las cortinas abiertas, ver el cielo, mirar el cielo estrellado desde mi cama. Pero la música para y creo que dejo de sentir, que dejo de ser durante ese mínimo instante en el que tardo en poner de nuevo esa misma canción, una y otra vez, y otra vez y otra... Dejo de emocionarme. Esta noche no lucen las estrellas. Las cortinas no me dejan ver el cielo. Miedo. En mi habitación se ven siempre las estrellas, haga sol, haga lluvia, haga niebla. Desde aquí no puedo verlas ni en sueños. Esta es la ciudad desde donde se ven las estrellas más bonitas vistas desde una ciudad, y sin embargo no las veo, no las puedo ver. No puedo ver a través de las cortinas. Son negras, tupidas... Un resplandor de luz naranja de farola solitaria es lo único que se cuela entre las cortinas. La única luz en esta habitación. No brillan las estrellas. No hay estrellas en esta habitación. No es mi habitación. No, no lo es. En mi habitación se ven siempre las estrellas, haga viento, haga nieve o granice.  

AnNikopolidis

sábado, 8 de diciembre de 2012

12

Que esa no fue nunca nuestra canción, aunque me hiciese llorar. Y desde hace un año son otros los ojos que miran los diciembres que vienen, y los diciembres que pasaron.  

viernes, 9 de noviembre de 2012

V

     Me gustan los mañanas como esta. Levantarme pronto, desayunar unas cuantas galletas con trozos de chocolate, congelarme los pies con el suelo del baño, meterme entre el nórdico de la cama y encender el ordenador. Tumbarme. Leer qué pasa en España, aunque las noticias no sean muy agradables. Observar mi habitación y pensar, como cada día, que tengo que ordenarla. Mirar por la ventana y ver gotas al otro lado del cristal, gotas, muchas y pequeñas. Fuera está nublado. Las nubles son grises, pero hay una extraña luz blanca que ilumina todo. En los días como hoy a las gaviotas y a los cuervos les da por hacer piruetas e ir de aquí para allá. Los árboles del parque empiezan a quedarse desnudos, aunque se siguen viendo los colores del otoño: naranjas, granates, amarillos, verdes amarillentos y el verde de los pinos que siempre es igual. Hoy, además, las hojas se mueven suavemente, debe de hacer viento. La colina del fondo se difumina con la niebla, lo que significa que va a caer agua en tres, dos, uno... La lluvia es irregular, como siempre. Ahora mismo está cayendo tal chaparrón que la niebla de la colina no deja ni ver las casitas. 

martes, 23 de octubre de 2012

Biología vs Religión


http://www.cadenaser.com/sociedad/articulo/ciencias-sufren-recortes-wert/csrcsrpor/20121023csrcsrsoc_5/Tes?id_rss=14092012-Ser-rs-1-Tw


«Un alumno podría llegar a la Universidad sin haber dado una sola hora de Geología o Biología», acabo de leer en Twitter.
¿Siguiente paso?: Religión como asignatura obligatoria. 

Esto me recuerda a una historia (real o no) de una niña que entra por equivocación en un museo de Ciencias Naturales y mira, con asco, las vitrinas: «Yo no creo en los dinosaurios y esas cosas». Que haya restos arqueológicos no significa nada para ella; no cree en algo que está viendo. Se debía de pasar las horas de Biología, Geología e Historia pensando en a saber qué. O tal vez en esas clases eliminaban todo aquello natural y científico. 


AnNikopolidis

viernes, 19 de octubre de 2012

έρως

     Aunque lo evite, siempre acabo haciéndolo. Aunque evite pensar que él no deja de pensar en mí y evite pensar en él, acabo pensando en él e, inevitablemente, diciendo su nombre. 

viernes, 5 de octubre de 2012

No saben qué siento...

     ¿Qué siento?:
     Hambre. He comido muchísimo y tarde (a las cinco de la tarde), pero mi estómago pide más.
   Cansancio. He ido a clase, he tenido que hacer papeleos y luego, rápidamente, he andado cuatro kilómetros (dos de ida y dos de vuelta) hasta el centro de esta ciudad. A todo esto se le añade la lluvia. 
     Calor. Estoy en Gales y llueve fuera, pero en la habitación de mi compañera hace mucho calor. Además tengo el ordenador sobre mis muslos, con lo cual más calor tengo. 
     Tristeza. Que las personas a las que quiero estén tristes me provoca tristeza. Escuchar a Ismael Serrano me provoca, a veces, tristeza. Ver emoticonos de caras tristes me provoca tristeza. Los días grises y lluviosos me provocan tristeza. Que en mi ciudad (Zaragoza) estén de fiestas y aquí no, me provoca tristeza. 
     Ira. Últimamente me enfado con las dos personas que más quiero. Me irrita el estar tan lejos y hablar con ellos sin verles ni tocarles.


AnNikopolidis